No tienes que resolverlo todo de una sola vez. Un momento de calma, un detalle familiar o un pequeño acto de cuidado puede ayudarte a reconectarte con el presente.
Haz una pausa con calma
Si te resulta cómodo, observa dónde está apoyado tu cuerpo. Deja que tu mirada descanse en algo cercano y nombra algunos detalles que puedas ver.
No necesitas forzar la calma ni hacer el ejercicio a la perfección. La meta es simplemente crear un poco de espacio entre tú y aquello que se siente abrumador.
Vuelve al presente mediante tus sentidos
Observa un sonido en la habitación, la temperatura del aire o la sensación de tus pies sobre el piso. Los pequeños detalles sensoriales pueden ofrecer un punto estable de conexión cuando tus pensamientos están muy activos.
Elige un pequeño paso siguiente
Beber agua, respirar más despacio, salir a tomar aire fresco o comunicarte con alguien de confianza puede ser suficiente en este momento. La sanación puede suceder paso a paso.

